Fases por las que pasa el opositor

Como todo reto, aprobar una oposición es un proceso compuesto por varias fases. Se entrena duro durante muchos meses para el día de la competición y debes conocer las sensaciones que tendrás en cada etapa.

En primer lugar, el mes uno es necesario para ajustar el ritmo de estudio real que cada persona puede abarcar semanalmente. Algunos podrán dedicar 8 horas 7 días a la semana y otros disponen de 2 horas diarias. Conocer el tiempo disponible real es necesario para evitar frustraciones y abandonos en el futuro. En este primer mes, incorpora hábitos de planificación y estudio eficaz. Decide el tiempo de descanso semanal necesario que te vas a tomar y elige un espacio donde trabajar y tener tu material. Suele sentirse cierta euforia por haber tomado esta decisión, con una sensación de elevada energía y con el foco puesto en la meta.

Una vez establecida la rutina, existe una segunda fase de familiarización con el temario. Construirás tu propio material con resúmenes de cada tema y al finalizar, tendrás una visión integral de la totalidad de materia, aunque aún no lo dominarás. Evita intentar memorizar ahora, sólo se registrará en tu memoria a corto plazo y es probable que queden muchos meses para el día del examen. El aprendizaje debe ser acumulativo y con un sistema de repasos. Es una fase tediosa donde tomamos conciencia del volumen real al que nos enfrentamos. Por eso, es común sentir que no se avanza, que aún faltan muchas horas para dominar el temario, que no somos capaces y se pueden tener pensamientos de abandono.

La siguiente fase es la de conocimiento de la materia. Cada vez incorporas más materia y más detalle a lo que sabes. Sientes que avanzas porque no te enfrentas a nada nuevo ya y notas que recuerdas contenido del trabajo anterior. Tus resúmenes te facilitarán el estudio. Puedes hacer esquemas de cada tema. Es recomendable incorporar otro material de apoyo como libretas o pequeñas tarjetas, fácilmente transportables, que te puedes llevar en los trayectos en metro o a última hora a la cama para aprovechar la mayor parte del tiempo disponible. Aumentarás el número de horas progresivamente.

Y la fase final antes del examen, es donde vuelve a subir la energía, nos sentimos más seguros y confiados y con el nivel de activación suficiente para seguir el último tramo a pesar del cansancio. Se acerca el momento que llevamos meses esperando y aprovechamos mucho más el tiempo. Se hacen repasos de bloques de temas, aumentando la confianza en nuestro conocimiento. Podemos sentir cierta ansiedad, que debemos utilizar como energía extra para aumentar al máximo el resultado del esfuerzo. Dejarás de contar las horas que estudias y el día se te quedará corto.

¡Y por fin! El día del examen llega. Pero eso merece un capítulo aparte.

 

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