Organizar el tiempo

Volvemos de nuevo a la importancia de la planificación a largo plazo por semanas y vueltas y a la organización y distribución de los temas por cada uno de los días de la semana.

Lo primero, ¿por qué es necesario planificar a largo plazo? Además de evitar la improvisación y el descontrol, nos permite: (1) dividir en vueltas el total de meses hasta la fecha del examen, (2) decidir cuántas semanas queremos dedicarle a cada vuelta y (3) distribuir los días que dedicaremos a cada tema dentro de cada vuelta. Es decir, nos permite tener el control de la calidad y cantidad de las vueltas hasta la fecha del examen (si no tenemos fecha, situaremos un día hipotético realista). Además, facilita la introducción de repasos dentro de cada vuelta.

De este modo, es razonable pensar que, las primeras vueltas serán más largas, ya que todos los temas son nuevos y tenemos que hacer la tarea más ardua, que es, empezar a comprender los conceptos, elaborar resúmenes o esquemas y manejar el lenguaje jurídico. Posteriormente, En siguientes vueltas cada vez tardarás menos tiempo en estudiar un tema.

*TRUCO: Recomiendo llevar un registro de temas y vueltas desde el principio: haz una tabla de doble entrada donde anotas el número de tema en la columna vertical y el número de vuelta en la fila horizontal. En cada casilla ve anotando la fecha en que revisas ese tema y el número de horas que has dedicado al mismo. Así podrás evaluar tu progreso, a la vez que te motiva ver que cada vuelta tardas menos tiempo y dominas más el tema.

Por tanto, lo primero que tenemos que pensar es: ¿cuántas vueltas le quiero dar al temario hasta la fecha del examen?. En mi opinión, lo ideal para ir suficientemente preparado son más de 7 vueltas.

Segundo, decidir cuántas semanas compondrán cada vuelta. Como he dicho, hay que hacer una distribución racional del tiempo y dependerá de tus circunstancias (número de temas, tiempo disponible, tipo de examen, etc). Como norma general ayuda hacer una primera vuelta rápida de lectura, subrayado y esquema básico (por ejemplo, un tema al día) y una segunda vuelta más intensiva donde dedicaremos tiempo a generar resúmenes o esquemas más complejos. Posteriormente, disminuir progresivamente el tiempo, alternando vueltas largas de estudio intensivo, con otras cortas de repasos más rápidos.

Tercero, distribuir los temas a estudiar cada semana por días. Por tanto, divide el total de objetivos semanales en función del número de días que estudias, por ejemplo, si estás en una vuelta de tres temas a la semana y estudias seis días a la semana, tendrás que estudiar un tema cada dos días.

*TRUCO: Si te cuesta cumplir objetivos, te puede ayudar distribuir el objetivo diario en dos turnos: mañana y tarde.

Por último, te recomiendo decidir e incluir en la planificación semanal otros aspectos como: la tarde que vas a la academia, el día de descanso, qué día o turno utilizarás para hacer test (recomiendo que lo dejes para el día antes del descanso que ya acumularás más cansancio), los compromisos u obligaciones previstos, etc.

Aunque parece muy estricto y podrías sentir cierto agobio por tanta planificación, el orden y la organización en el estudio te coloca a ti en posición de dominio frente al temario y al tiempo. La ausencia de planificación deriva en un total descontrol, afectando a la calidad del estudio. Es importante incorporar el hábito de planificar el tiempo, revisar los resultados y reajustar objetivos continuamente.

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