Perlas que escuchamos como opositores y funcionarios (parte I)

Entramos de lleno en contenido sensible, porque humor no nos puede faltar. Vamos a hacer una recopilación de esas frases míticas que nos dicen (puede que incluso personas que nos quieren bien) a lo largo de nuestro proceso de oposición y posteriormente, cuando somos funcionarios. Advierto a los posibles aludidos que nada de lo mencionado me ha ocurrido a mí. Todo me lo ha contado una amiga cercana.

Hoy toca la primera parte: “Perlas que escuchamos mientras opositamos”:

  1. Así, para empezar: tu madre cuando sale la convocatoria de plazas y se entera que son 12 plazas para toda España: “Hija, ¿dónde vas?. Eso es imposible… ¿estar entre los 12 mejores de España? ¿tú?. Piensa en dejarlo y buscar otra cosa“. (Todo con mucho amor). Y resulta que es tan posible que te conviertes en una de esas 12 personas.
  2. Vas a una academia a informarte y te dicen: “Esta oposición no se aprueba en un año y mucho menos trabajando. Hay que tomársela con calma, piensa en 2 o 3 años. De momento, vamos a meterte en el grupo de principiantes, para que te metas en materia poco a poco” (léase entre líneas, no te vamos a hacer mucho caso hasta el año 3). Y, aquí mi amiga, que todo lo que escucha que empieza por “tú no puedes…“, le sale del alma un “¿que yo no puedo queeeeé?“, con cara de pocos amigos, lo hizo en un año.
  3. Todo familiar, amigo, conocido o desconocido que, al saber que opositas, necesitan contarte todo lo que saben de oposiciones que, básicamente suele ser, que tienen un primo que aprobó tal oposición a la primera (¡que estrés!) o después de 7 años (¡más estrés!), o que se le cayó el pelo mientras estudiaba (¡horror!), que no salía de casa y se volvió un poco rarito (¡peor!) o que definitivamente, nunca volvió a ser el mismo (¡mucho peor!). Y tenemos que pensar que, con todo esto, te quieren animar.
  4. También están esas personas que no han estado muy presentes tu año de enclaustramiento y, una vez apruebas, cuando les cuentas dónde has estado este año, te dicen “¡Pues qué suerte has tenido, Fulanita!“. Y tú empiezas a notar calor y piensas: “¿¿perdona??… ¿Suerte? ¿Te cuento dónde estaba yo mientras tú estabas de vacaciones, en el cine, descansando o mirando las musarañas?”. Pero eres educada y simplemente sonríes y cambias de tema. Porque lo que tenías que hacer ya lo hiciste. Y solo tú sabes, que todo opositor que aprueba después de hacer tanto esfuerzo y de sacrificar tiempo para hacer otras cosas que no va a volver, cuando escucha lo de la suerte, le entran los siete males. Luego te acostumbras y al final, te da igual y comprendes que, quizá, aparentemente pueda parecer un golpe de suerte.

En fin, esto es sólo una pequeña muestra que, seguramente, podríamos ampliar hasta escribir un libro. Quería darle un poco de humor al domingo y a estas cosas que, sin mala intención, nos pueden decir algunas personas de nuestro entorno, pienso, que por ignorancia y falta de conocimiento de lo que implica opositar.

Y, aprovecho para agradecerlas todas, porque me hicieron más fuerte en mi decisión y me ayudaron a tener claro que, aunque fuera muy difícil, era lo que yo quería. Me recordaron que sólo yo tenía que confiar en mí.

*MORALEJA: Nunca NUNCA NUNCA dejes de creer en ti. Es todo lo que necesitas.

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