También hay que descansar

No podemos olvidar nunca “el descanso del guerrero”. Cuando tenemos aún tiempo hasta el examen, hay que hacer una planificación que incluya descansos. Y aquí, la siguiente pregunta es: ¿de cuánto tiempo?. Las opciones son: varios días cada x meses, de un día, de medio día o minidescansos (si puedes y consideras que es suficiente para recargar pilas). En cualquier caso, del mismo modo que no improvisamos la tarea de estudiar, tampoco debemos improvisar la tarea de descansar.

Si te quedan varios meses para el primer examen, recomiendo tomarte un día libre. Más adelante tendrás que descansar medio día o ninguno y es conveniente llegar con el 100% de energía a ese sprint final. Elige un día a la semana, preferiblemente ese día que se realizan las actividades que te gustan o tus amigos pueden hacer planes interesantes (suele ser sábado o domingo). Haz planes, sal de casa o queda con gente. Yo dejaría las series, películas o T.V. para hacer minidescansos en los días de estudio. Creo que es mejor durante ese día libre desconectar totalmente y salir físicamente de la zona de estudio.

Posteriormente, los últimos tres meses, yo tomaría medio día de descanso. Estás más centrada en el examen y necesitas todas las horas para fijar contenido y estudiar las últimas vueltas. La adrenalina empieza a dispararse y no notas tanto cansancio, por lo que puedes estudiar muchas más horas.

En mi caso, ya os he contado que trabajaba 2 días a la semana, así que decidí al principio descansar sólo medio día o algo menos: salía a cenar o tomar algo el sábado por la noche y el domingo empezaba un poco más tarde. Pero luego vi, que no me daría tiempo, si seguía a ese ritmo, a llevarlo bien para la siguiente convocatoria, así que cambié el chip. Decidí que “los dos días de trabajo eran mi descanso” y no descansé día enteros, sino que hacía minidescansos, como ya os he explicado en publicaciones anteriores.

Como todo, es una cuestión personal, de decisiones de cada opositor@, de lo que estás dispuest@ a sacrificar y de cierta ambición, bien entendida, respecto a cuánto tiempo quieres dedicar a la oposición.

Mis últimos 3 meses antes del examen, pedí una excedencia en el trabajo y decidí no descansar. Tenía energía, estaba muy motivada y sentía que no lo necesitaba. Aproveché cada día al máximo. Mi pensamiento era siempre positivo: “Voy a aprobar y si suspendo, ya pensaré en eso después, que ahora no tengo tiempo.”

Confiar en mí, hacer una previsión realista de los tiempos en función de mis circunstancias y tomar decisiones que impulsaron el estudio fueron decisivos en mi año de oposición. No dejes nada al azar o la improvisación, hay que convertirse en profesionales del estudio.

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