Mis 3 claves para afrontar la oposición

Como todo reto difícil (léase subir el Everest, terminar un Ironman o bajar 10 kilos de peso), una de las cosas más complicadas de opositar es controlar el coco. Me refiero por ejemplo a, gestionar los momentos de estrés o de bajón, mantener la autoconfianza alta, ser constante, estudiar concentrado, bloquear los pensamientos negativos que te quitan fuerza o superar los malos resultados, fallos o suspensos.

Estoy plenamente convencida de que no aprueba simplemente el que más horas estudia. Hay más variables en la fórmula. Y, ¡ojo! importante: estas variables, no suman, sino que multiplican en la formula que evalúa el resultado final. Por lo que, no puedes permitir que alguna de ellas sea cero, porque te anulará el valor de todas las demás.

En el fondo, todo esto es extrapolable a cualquier otro reto o meta que te plantees en la vida y seguro que no te digo nada que no sepas ya. Pero quiero recordártelo, porque a veces, se nos olvida. Nos dejamos llevar por el desánimo, que nace de realizar tanto esfuerzo para ver tan pocos resultados a corto plazo, y terminamos dándonos mensajes muy negativos a nosotros mismos.

Te quiero contar, lo que considero fueron, mis 3 claves mentales para mantenerme firme y constante durante el año de oposición:

  1. Nunca pensé que no podía: es decir, no dudé de mí misma ni de mi capacidad. Si otros lo han hecho, es que es posible. Y si es posible, yo también puedo hacerlo. Otra cosa es que sea difícil o más largo de lo que pensaba al principio, mucho más duro de lo que, aparentemente puede parecer y poco gratificante a corto plazo. Pero nunca, NUNCA, pensé que no podría hacerlo. No hacía valoraciones sobre mi capacidad, ni me comparaba con nadie. Me costaría más o menos, pero era cuestión de tiempo.
  2. Nunca me puse excusas: quiero decir, que todo lo que pude hacer, lo hice. Prioricé todo lo posible la oposición y orienté toda la energía, tiempo y esfuerzo hacia el estudio. Quizás no todos los días estudié al 100%, pero en mi mente intentaba estar al máximo de esfuerzo y dedicación. La competición era conmigo misma, y cada mes tenía que estar más cerca de mi objetivo: bien porque ya había hecho todos mis esquemas, bien porque había dado una vuelta más al temario, porque podía cantar dos temas seguidos en tiempo o porque cada vez dominaba mayor porcentaje de temas. No te pongas excusas, si estudias mucho, mejorarás mucho; si estudias poco, también mejorarás, pero menos. Simple, pero cierto.
  3. Nunca pensé abandonar: una vez tomé la decisión de opositar, asumí que iniciaba una etapa de mi vida que terminaría cuando aprobara, sin límite temporal. En mi cabeza no había pensamientos del tipo ” Me presento esta convocatoria y luego, ya veré” o ” Si no apruebo en la próxima, lo dejo”. Me parece demasiado esfuerzo, aunque sea un sólo año, como para abandonar a mitad de camino. Cosa diferente es, que mientras opositas, te surja algo que te obligue a replantearte la situación y quizás, a dejarlo. Pero creo que, si partes ya inicialmente de una actitud de ir a “probar” o al 50%, es muy complicado que mantengas un buen nivel de estudio, la motivación y, por consiguiente, que apruebes.

Así que, si no los tienes ya, dedica un tiempo a definir tus pilares mentales que te ayudarán a mantener el foco durante estos meses o años y a remontar los momentos duros, de bajón y dudas que seguro te surgirán. Define esos 3 pilares sobre los que vas a sostener tu actitud mental y repítetelos siempre que lo necesites. Porque, ya te anticipo, que los necesitarás.

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