Elegir la oposición correcta

Opositar a lo que te apasiona es un incentivo de motivación durante las largas horas de estudio. Pero claro, a la inversa sucede lo mismo, opositar a algo de lo que no estás convencida al 100%, influye de forma negativa en la ilusión y el rendimiento.

Pero es que además, una vez sacas la plaza que tanto te ha costado, puedes encontrarte con otros inconvenientes propios de trabajar para la Administración Pública (sobre todo si opositaste a una plaza que no te convencía demasiado). Léase: salir de tu ciudad muchos años (con todo lo que ello conlleva), no poder promocionar profesionalmente en el tiempo que esperabas, entrar en un entorno rígido con reglas claras, someterte a una jerarquía de mando, rodearte de compañeros poco motivados, trabajar para ciudadanos poco educados y un largo etcétera de inconvenientes que te generarán, en mayor o menor medida, bastante malestar.

Al fin y al cabo vas a formar parte de un entorno que podría no ser para ti.

La pregunta que puedes hacerte es: “¿Merece la pena sacarme una oposición que realmente no me convence del todo?”. Es una decisión personal, que depende de las circunstancias de cada persona. A día de hoy, sé que hay muchas más opciones además de la de ser funcionario y que lo importante, es dedicarte a lo que te gusta, porque cuando haces lo que te apasiona, sólo te puede ir bien.

Para tomar una buena decisión te propongo dar algunos pasos previos:

  1. Pregunta a personas que ya han aprobado esa oposición, cómo es un día en su trabajo. Esto te permitirá tener una información más precisa de sus funciones reales. No me refiero a información respecto a lo que vas a ganar o las vacaciones que vas a tener, sino al día a día de ese puesto de trabajo (si son experiencias de personas en las que confías, amigos o familiares, mejor).
  2. Una vez que tienes toda esa información de primera mano, debes ser sincera contigo misma, visualízate realizando ese trabajo, ¿te ves?. Si algo te chirría, puede ser que el puesto no sea el adecuado para ti.
  3. Infórmate bien de todos los detalles de ese cuerpo, posibilidades de promocionar reales (si tu idea es la promoción interna, ojo, porque hay mucha desinformación), años estimados en poder regresar a tu ciudad, salario, funciones, ambiente laboral, conflictividad en ese entorno, etc.
  4. Déjate llevar por tu intuición. Primero usa tu cerebro, razona tus argumentos lógicos y después confía en tu intuición. En ocasiones las presiones externas, hacen que perdamos nuestra autenticidad y que busquemos seguridad, estabilidad y un estilo de vida que no es lo que realmente queremos.

No me gustaría que, después de todo este esfuerzo, te convirtieras en uno de esos funcionarios amargados que todos nos hemos encontrado en algún momento en la Oficina del Inem, el Ayuntamiento o el Centro de Salud. ahora bien, lo que sí te aseguro, es, que si te estás preparando para lo que te apasiona, estás en el camino correcto.

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