La experiencia de alguien que acaba de aprobar

¿Cómo resumir cuatro años de estudio?

Resulta difícil, porque cuatro años en la vida de un opositor, dan para todo tipo de circunstancias.

(De nuevo el texto no lo he escrito yo, sino una opositora que acaba de sacar su plaza. Porque creo que nadie mejor que alguien que acaba de pasar por este duro proceso, para dar claves que te pueden ayudar en este momento.)

Circunstancias de tipo contextuales, relacionales, estados físicos y emocionales.  Cuando decides opositar, opositar de verdad, con sacrificio y dedicación, sabes que la vida va a continuar, aunque para ti vaya a quedar limitada a, en mi caso, ir de casa a la biblioteca y de la biblioteca a casa y una vez a la semana, mini-examen con el/la preparador/a.

Al principio, una misma se envía mensajes típicos, de los que todo opositor ha escuchado “esto es una carrera de fondo”, “no pasa nada si un día lo haces mal”, “lo importante es seguir día tras día”, “es difícil, no todo el mundo que empieza, lo acaba”. Si bien al inicio el calado de esas frases, podría decir que es ciertamente superficial, el compromiso con una misma y con la oposición, (al fin y al cabo con tu propio futuro), se desarrolla de forma progresiva. Cuando ves tus éxitos poco a poco, cuando tras un fracaso o una mala temporada, te das cuenta de que vuelves a hacerlo bien y de que sí, que sí eres capaz de ir sacándolo adelante.

Y sobre todo, cuando mantienes en tu mente un mensaje claro, una idea inamovible, y es un “confío en mí, puedo hacerlo”.

Y, efectivamente, debe de ser inamovible porque puede que te encuentres en algún momento con un “no puedes con una oposición de escala tan alta, mejor preséntate a una más baja”. Cuando ese mensaje u otro parecido llegue de cualquier persona, mantén la calma (aunque cueste) y sigue pensando que el final todavía no ha llegado, y que con mucho esfuerzo, sacrificio, tesón y organización, sí lo vas a conseguir. Porque no importa cuánto tiempo tardes, ni la cantidad de obstáculos que tengas en el camino, lo importante es que confíes en ti misma/o y que la meta nunca desaparezca de tu mente.

Para mí, mantener la meta, ha sido la clave para sobrevivir a un proceso tan largo y duro. Y por supuesto, el autocuidado.

Igual que el compromiso, el ser conscientes de la importancia del autocuidado en esta etapa de la vida, se forja poco a poco. No sólo es comer de forma saludable y dormir bien, que por supuesto es importantísimo, el autocuidado emocional es esencial para resistir con la mente fuerte y para salir de los baches emocionales. Dedicar un tiempo a nuestro propio cuidado, haciendo cosas que nos distraen, que nos desconectan del estudio y que nos ilusionan. Mantener este autocuidado es fundamental a lo largo de todo el proceso, en la fase intermedia de la oposición, podría decir que incluso más, ya que en las últimas semanas no va a ser tan factible llevarlo a cabo, pero si lo hemos seguido previamente, nos permitirá mantenernos en pie durante el sprint final.

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